Antonio Fernández

Fisuras en las fachadas: ¿Cuándo hay que avisar?

Las fisuras en las esquinas de voladizos y balcones son los problemas más comunes que podemos encontrar

Las fisuras en las esquinas de voladizos y balcones son los problemas más comunes que podemos encontrar

Las fisuras en las fachadas son uno de los principales inconvenientes que podemos detectar en nuestros edificios y sobre los que conviene saber lo máximo posible con motivo de evitar problemas posteriores.

Con este artículo comenzamos una serie que nos permitirá detectar y determinar las diferentes patologías que podemos encontrar en los edificios a la hora de realizar la inspección técnica. Así, los propietarios podrán localizar las posibles deficiencias o lesiones en los mismos y vigilarlas hasta contactar con un técnico.

Las fisuras en los balcones son problemáticas al poder producir desprendimientos de elementos

A la hora de elaborar el Informe técnico del edificio (ITE) una de las cosas más importantes es detectar tanto en exteriores como interiores, materiales deteriorados que pudieran llegar a caer en la vía pública o en los patios interiores, con el consiguiente peligro que ello supone.

FISURAS: ¿POR QUÉ OCURREN?

Estos daños en las fachadas pueden ser provocados por diversas causas: el propio deterioro del material a lo largo del tiempo o inclemencias metereológicas. La lluvia y los cambios de temperatura pueden provocar una pérdida paulatina de las características del material como por ejemplo su capacidad de adherencia.

Una de las lesiones más típicas y visibles son las fisuras que aparecen en los cantos de las terrazas, balcones o cornisas, muchas veces empezando por las esquinas de los mismos.

Con el tiempo estas fisuras se expanden transformándose en grietas y pueden acabar por provocar el desprendimiento de la pintura y del revestimiento exterior de mortero, del soporte al que está adherido.

¿Cómo se solucionan?

La solución es sencilla: Se deberá retirar el material que está a punto de desprenderse, picar el material adyacente hasta donde consideremos necesario, sanear bien la zona de pequeños restos, reponer con mortero de cemento adecuado, y pintar con pintura para exteriores. Una buena ejecución es fundamental. Todo ello hay que realizarlo disponiendo previamente las oportunas medidas de seguridad.

Por tanto, es muy recomendable cuidar también el exterior de nuestras viviendas, intentando llevar un mantenimiento adecuado y continuado de las mismas. A la larga la falta de ese cuidado puede acarrear lesiones más serias y por tanto más costosas de reparar.

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